De Bs As. a Mendoza

Como no imaginar un viaje en bicicleta saliendo desde casa, porque depender de algún vehículo y/o transporte para comenzar a pedalear si ya había quedado claro que la bici te puede llevar ahí justo donde la mente está imaginando?

Tenía 22 días disponibles para pedalear, así que podía pensar realmente donde quería ir, planificar rutas y medir distancias. La decisión no se hizo esperar mucho, me gustaba la idea de cruzar el país de Este a Oeste por lo que decidí ir a la provincia de Mendoza e ir uniendo las 4 ciudades mas grandes de Argentina – Buenos Aires, Rosario, Cordoba y Mendoza – a puro golpe de pedal.

El ser su propio motor en un recorrido largo y no depender de absolutamente nada ni nadie es una sensación poco comparable con otras cosas, pero la verdadera premisa de este viaje fue el proponerse experimentar las medidas de movilidad sustentable que se estaban implementando en cada gran ciudad.

Punto de partida: el Obelisco porteño. Allí comenzó este periplo donde se hicieron presentes familiares y amigos que hasta se “animaron” a pedalear conmigo los primeros kilómetros.
Como siempre, entrar y salir en bicicleta de grandes urbes no es un tema menor, tenía que pensar un poco el camino, tanto por el tráfico, como por la seguridad (de todos modos no era garantía de nada). Pero por fortuna siempre estuve bien acompañado, tanto para salir como para entrar, las personas que se fueron enterando se sumaron con sus bicis e hicieron más seguros y agradables esos momentos.

Salir de Bs.As era, tal vez, lo más complicado; tomé la Ruta Nacional Nº 8 en dirección a Pergamino, el tráfico por esa zona era bastante, pero no tan movido como lo imaginé. Tuve la suerte de que era fin de semana largo y por tal motivo los camiones no pueden circular, eso me ayudó e hizo muy confortable mi pedaleo al no tener que lidiar con esos “gigantes”. Una vez en Pergamino – lugar donde pase la noche en una gomera – tomé el camino hacia Rosario, donde me esperaban amigos y personas, que se enteraron de este viaje, para recorrer juntos la ciudad.

De Rosario salimos en “patota” por la ruta, eramos 4 cicloviajeros amantes de las bicicletas con ganas de pasarla bien. La mente ya estaba puesta en Córdoba y con ganas de comenzar a ver las primeras sierras en este lindo viaje.
Fue recién después de Río Tercero donde ese anhelo se cumplió y el viaje me regaló una hermosa ruta de sube y baja que me llevaría a Córdoba Capital.

En Córdoba me encontré con un gran grupo ciclista, luchadores por los derechos del ciclista urbano. Ellos me contaban y recomendaban algunas rutas para llegar a Mendoza y teniendo en cuenta mi poco tiempo todos me decían de dos caminos por los que podía llegar casi con la misma distancia a la ciudad de Mendoza, una opción era pasando por San Luis, que en un tramo se convierte en autopista y la otra opción – no muy recomendada para hacer en bicicleta y menos solo –  era una ruta muy poco transitada que atraviesa el desierto de Encón. Ni bien escuche la palabra DESIERTO mis ojos se abrieron y dije “Voy por ahi” sumándole a mi cara una sonrisa de oreja a oreja típica de un nene.
Saliendo de la ciudad de Córdoba me dirigí hacia Villa Carlos Paz, donde comencé a ascender las conocidas Altas Cumbres, hermoso lugar conocido por tantísimos ciclistas.

Cruzando las Altas Cumbres se llega a lo conocido como “Traslasierra”, pasando por Nono, Los hornillos, Villa Dolores, llegando luego de pocos kilómetros a la provincia de San Luis entrando al pequeño pueblo de Luján donde comienza la “desolación” – en una distancia de  casi 200km de pueblo a pueblo – atravesando el Desierto de Encón.

Llegando al pueblo de Encón, donde finaliza el desierto necesitaba encontrar un lugar donde comprar víveres y seguir. Al meterme en su “corazón” me encontré con pequeños niños jugando descalzos en sus calles que se acercaron con curiosidad y a pesar de su temprana edad sabían que necesitaba agua y me trajeron botellas llenas desde sus casas.

Mendoza es mágica, llegar al pie de la Cordillera y ver esos picos te hace sentir realmente insignificante, pero lo que es aún más mágico es el poder de una bicicleta, porque a pesar de que la mayoría de las personas la consideren lenta es sin dudas el vehículo y la “maquina de sueños” más magnifica de todos.

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